El mundo occidental siempre ha creído estar por encima del resto del planeta. Implantamos el Estado Social, algunos poseen una democracia con un largo recorrido por delante, se vela por un sistema judicial imparcial y por encaminarse hacia una equitativa redistribución de las riquezas, se han adquirido índices de Producto Interior Bruto elevados… Pero, ¿somos las más felices realmente?

Si consideramos que la felicidad depende de las posesiones que se tenga, puede que sí. Sin embargo, ¿se puede medir la felicidad con estos parámetros? ¿Puede que el progreso económico y social no vaya unido a un buen estado emocional? ¿Puede que haya que utilizar otros indicadores que pueden medir si uno es feliz en lugar de los económicos exclusivamente? El Rey Dragón IV de Bután pensó en todo esto antes de implantar el indicador de la Felicidad Interior Bruta.

¿En qué se basa el reino más feliz del mundo?

Bután -su nombre oficial es el Reino de Bután- está situado en la cordillera del Himalaya, en Asia. Está constituida por más de 757.000 habitantes y fraccionada en veinte distritos. En el año 2000, su sistema político experimentó la mayor transformación desde que se independizó de la India en 1949: pasó de una monarquía absoluta a una monarquía constitucional que sigue vigente hoy en día. Ocho años más tarde, después de que se celebrasen las primeras elecciones parlamentarias, entro en vigor la primera constitución.

¿Cómo consiguen esta felicidad? ¿Qué medidas o políticas públicas formalizan para lograr este propósito? Ahora bien, ¿qué dirección toman las políticas públicas aprobadas por el parlamento? ¿A qué objetivo común están encaradas? Antes de adquirir la plena independencia, el 2 de junio de 1974, Jigme Singye Wangchuck pronunció un discurso de coronación en el que aseguró que: “la Felicidad Interior Bruta es mucho más importante que el Producto Interior Bruto”.

Sistema político de Brután

En ese momento, sólo tenía dieciocho años. Tras la muerte de su padre, se convirtió en el monarca más joven de todo el mundo. Y en el monarca que quiso que la felicidad reinase sobre todo en las tierras que él gobernaba. No era una simple campaña publicitaria, sino que, desde aquel día, la determinación de alcanzar la Felicidad Interior Bruta ha impregnado la política de Bután y su modelo de desarrollo.

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Para medir la Felicidad Interior Bruta, se utiliza una encuesta que valora la opinión de cada ciudadano de Bután en función de nueve categorías: bienestar psicológico, uso del tiempo, vitalidad de la comunidad, cultura, salud, educación, diversidad medioambiental, nivel de vida y gobierno. Un habitante de esta región se contabiliza como feliz cuando ha conseguido un nivel de suficiencia en cada una de las categorías.

Pasar más tiempo libre con amigos y familiares, disfrutar de un sistema educativo bueno y una buena salud, cuidar el medioambiente o cuidar el mantenimiento de sus raíces culturales y fomentar sus propias tradiciones son puntos clave para conseguir que su población sea feliz. Bután se distingue así del resto del mundo occidental: en este país, el Producto Interior Bruto no es principal indicador para medir su riqueza. Es el equilibrio entre el progreso material y el desarrollo espiritual. Toda una lección.

¿Cómo llegar a Bután?

Esta forma de organizar una sociedad ha impactado a nivel mundial. La Felicidad Interior Bruta ha sido estudiada por Joseph Stiglitz o Armartya Sen, premios nobel de economía y, así, poco a poco han ido incrementando el número de visitantes que recibe anualmente.

Si quieres conocer cómo se puede vivir de otra forma y ser verdaderamente feliz, te recomiendo que vayas a Bután sin pensarlo. No es barato, ni simple, pero todas las experiencias de las personas que han visitado el rincón más feliz del mundo han sido muy buenas.

En primer lugar, si quieres ir a Bután necesitas un visado. Para ello, has de contactar con una empresa de allí que te lo facilite. Una vez allí, has de contratar a un guía (no se puede ir en solitario), cuyos precios son fijados por el propio gobierno, por lo que no hay opción a ajustarlo. Aunque incluyen, además del guía, comidas y servicio de transporte. El elevado importe tiene su explicación: el 30% de ese dinero se destina a construir escuelas y hospitales en las zonas rurales del país.

Para llegar hasta allí, lo más rápido es volar hasta los aeropuertos de Calcuta o Delhi y de ahí a Bután (Aeropuerto Internacional de Paro) Mi consejo es que primero rastrees y compares compañías de vuelos con eDreamsAtrápalo. También puedes llegar hasta Bagdogra o Guwahati y desde ahí optar por ir por carretera.

Cómo reducir el precio final del viaje a Bután

Teniendo en cuenta el tiempo y el precio de este viaje, te recomiendo que consideres los siguientes puntos para que no se sobrepase tu presupuesto:

  1. Dedica cinco días a visitar el país. Es la única forma de rentabilizarlo, poder visitar lugares emblemáticos y conocer su cultura.
  2. Ahorra desde ya
  3. Viaja en temporada baja.
  4. Hazte una guía del país.

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