Por qué sentimos miedo y qué hacer

miedo

¿Por qué tenemos miedo? ¿Es una emoción útil? ¿Existen personas que no sientan miedo? Si alguna vez te has preguntado esto has llegado al lugar correcto.

Es cierto que a nadie le gusta tener miedo, no es una experiencia agradable. Pues cuando esta emoción emerge con fuerza en nuestra mente, toda nuestra atención queda centrada en ella, aún cuando no queremos es en lo único que podemos pensar.

Justamente porque es un fenómeno disruptivo, y desearíamos que desapareciese cuanto antes. Con algunas excepciones, como por ejemplo la sensación de tensión al ver películas de terror o al visitar parques de atracciones diseñadas para asustar. Es evidente que el miedo forma parte del displacer, y no se mezcla para nada con el goce.

¿Por qué sentimos miedo?

Aunque te pueda parecer extraño, el miedo existe precisamente porque es una fuente de motivación muy potente, y como tal, desencadena acciones. Generalmente, el miedo despierta en nosotros la necesidad de evitar situaciones o de esquivar factores de riesgo, dándole más importancia a esto y dejando todo lo demásde un lado.

En consecuencia, es una herramienta adaptativa, un fenómeno psicológico y fisiológico que compartimos con muchos otros animales. Debido a que resulta muy útil para una gran variedad de formas de vida.

Entonces… ¿por qué sentimos miedo? Porque aunque es una experiencia desagradable, nos ha ayudado a sobrevivir durante cientos de miles de años. El miedo hace que no tengamos que depender de la razón, esa voz en tu cabeza que suele tomarse su tiempo para dar una opinión sobre un tema y aportar soluciones ante una duda. Y, más importante que podamos reaccionar rápidamente cuando hay algo a nuestro alrededor que pueda ponder nuestra vida en peligro.

No olvides que, tu cuerpo está diseñado sobre todo para sobrevivir, y no tanto para sentir placer constantemente. No obstante, a pesar de que en la mayoría de las ocasiones el miedo es algo que, o nos beneficia o no nos perjudica, en casos específicos puede llegar a constituir un problema. Debido a que, como mecanismo de adaptación al entorno, no es perfecto; es producto de la evolución, un fenómeno natural y por tanto, nadie lo controla.

Los miedos más comunes

Fobias

Uno de los miedos más comunes son las fobias, ellas se encuentran clasificadas dentro de los trastornos de ansiedad. Y se encuentran divididas en tres tipos distintos: Agorafobia, Fobia social y Fobias específicas.

La Agorafobia es el temor a verse en una situación en la que pedir ayuda pueda resultar difícil o embarazoso. La Fobia social es el temor o ansiedad a las situaciones de interacción social en las que la persona pueda sentirse analizada por los demás. Por último, la Fobia específica es el miedo o ansiedad circunscrita a objetos o situaciones concretos, a los que denominamos estímulos fóbicos.

Los ejemplos más comúnes son la aracnofobia o miedo a las arañas, claustrofia o miedo a los especios cerrados, acrofobia o miedo a las alturas y la misofobia que es el miedo a los microbios. 

Parálisis del análisis

Por otro lado, la parálisis por análisis no es un trastorno psicológico propiamente dicho, pero puede llegar a causar muchos problemas. Ella consiste en una situación de bloqueo en la que el miedo a tomar una decisión incorrecta hace que la persona no se decante hacia ninguna de las opciones entre las que puede elegir. Así dejando que pase el tiempo sin llegar a tomar una decisión en concreto.

Trastorno de pánico

Las personas con trastorno de pánico tienen ataques repentinos y repetidos de miedo que duran varios minutos o más. Estos se conocen como ataques de pánico.

Además se puede tener una fuerte reacción física durante un ataque de pánico, incluso puedes llegar a sentir como si fueras a tener un ataque al corazón. Los ataques de pánico pueden ocurrir en cualquier momento.

El trastorno de pánico puede tener muchas causas y, a veces es hereditario. Los investigadores han descubierto que hay algunas partes del cerebro y ciertos procesos biológicos, que juegan un papel clave en el miedo y la ansiedad. Algunos investigadores piensan que las personas con trastorno de pánico malinterpretan sensaciones corporales inofensivas como amenazas.

5 miedos que compartimos todos los seres humanos

Si tienes algún miedo, no te precupes, es totalmente normal. Karl Albrecht cuenta en Psychology Today cuáles son los cinco miedos básicos de los cuales nacen casi todo el resto de nuestros temores:

#1 Miedo a la muerte

Éste es uno de los miedos más comunes, el miedo a morir. Como te comentaba antes, los miedos nos ayudan a sobrevivir, por ello todos los seres humanos suelen tener miedo al fatídico día.

De este miedo se derivan otros muchos temores generalizados como el miedo a las alturas, el pánico a los viajes en avión o diferentes fobias relacionadas con la extinción de nuestras vidas. Sensaciones de pánico ante circunstancias asociadas a fatales que podrían tener como consecuencia el fin de nuestras vidas.

#2 Pérdida de la autonomía

Seguimos con, el miedo a quedar inmovilizados, paralizados, restringidos, sometidos, atrapados, encarcelados o controlados por circunstancias que están fuera de nuestro control.

Se le conoce comúnmente como claustrofobia, pero también se extiende a otras reacciones psicológicas relacionadas con las interacciones y comportamientos sociales. De hecho, como explica Albrecht, “el conocido ‘miedo al compromiso’ es básicamente el temor a perder la autonomía”.

#3 Soledad

En oposición al miedo anterior, este miedo se relaciona con el temor al abandono, al rechazo o a sentirnos despreciados. La pérdida de conexión con el mundo genera sensaciones de angustia ante la posibilidad de convertirnos en una persona no querida o la que nadie respete ni valore.

Los celos y la envidia, por ejemplo, expresan el miedo a la separación o la devaluación de uno como persona. Se vienen a nuestra mente pensamientos como “se va a ir con otra persona y me voy a quedar solo; o lo hace porque yo no merezco la pena».

#4 Miedo a la mutilación

“Se trata del temor de perder cualquier parte de nuestra estructura corporal, la idea de tener límites en la movilidad de nuestro cuerpo o de perder la integridad de cualquier órgano, parte del cuerpo, o la función natural”, resume el psicólogo experto en el estudio de los comportamientos cognitivos y las habilidades del pensamiento humano.

Igualmente, los derivados del miedo a la muerte como el vértigo, el temor a morir ahogados o cualquier otro que implique un riesgo para nuestra integridad física están relacionados con el miedo a perder o dañar alguna parte de nuestro cuerpo.

#5 Muerte del ego

El miedo a sentirnos humillados, pasar vergüenza o cualquier otra situación de profunda desaprobación que amenace la pérdida de la integridad del ser.

Esto suele traducirse en el miedo al rechazo o el temor que sienten muchas personas a hablar en público están relacionados con esta angustia generalizada a la aniquilación de nuestro ego.

¿Cómo tratar los problemas relacionados con el miedo?

Lo primero, es hablar con un médico acerca de los síntomas que puedas estar sintiendo. Tu médico debería examinarte y tomarte una historia clínica para asegurarse de que tus síntomas no sean causados por algún problema físico real.

Ahora, es posible que tu médico te recomiende que consultes con un especialista en salud mental, como un psiquiatra o un psicólogo. Ya que por lo general, los trastornos de pánico se tratan con psicoterapia, medicamentos o una combinación de ambos.

Por ello, es importante preguntarle a un médico especialista cuál es el mejor tratamiento para ti.

Psicoterapia

Existe un tipo de psicoterapia llamada terapia cognitivo-conductual, la cual es especialmente útil para tratar el trastorno de pánico. Pues te enseña diferentes formas de pensar, comportarse y reaccionar ante distintas situaciones para ayudarle a sentirse menos ansioso o preocupado.

La buena noticia es que los ataques de pánico pueden comenzar a desaparecer una vez que se aprende a reaccionar de manera diferente a las sensaciones físicas de ansiedad y miedo que se producen durante los mismos.

Claro, esto se consigue a través de varias sesiones en las que el psicólogo analiza tu caso, establece una hipótesis acerca de cuál es el problema a tratar, y propone un plan de acción personalizado. Estos, generalmente se  basan en adoptar nuevos hábitos a la hora de interactuar con el entorno y modular las emociones.

¿Cuál es tu mayor miedo?

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